LICENCIATURA EN LENGUAJES Y MEDIOS AUDIOVISUALES

LICENCIATURA EN LENGUAJES Y MEDIOS AUDIOVISUALES.

Después de varios años de idas y venidas, finalmente éste año, 2011, cristalizó ése proyecto que volaba en el aire desde el 2008. En Junio se abrió la primera licenciatura en lenguajes y medios audiovisuales en la historia de la UDELAR.  Así como países vecinos ya contaban  desde hace tiempo, con carreras públicas similares (como Argentina o Brasil), aquí en Uruguay las vías para educarse en eso que se llama cine eran pocas y privadas (ECU; ORT; Universidad Católica; Universidad de Montevideo). En Europa éstas escuelas existen desde hace tiempo ya, en Francia (IDHEC), en España (la Complutense), en Inglaterra (la National Film and Television School). Pero en Uruguay no existía nada, salvo una especialización en cine de Bellas Artes.

El primer año de ésta licenciatura, que se va dibujando a medida que se implementa, se compone de dos materias: una del ciclo básico de Bellas Artes “Taller de Fenómenos de la percepción” y otra, exclusiva de la licenciatura, “Taller de Realización Cinematográfica”. En otras palabras, es el ciclo básico de la tradicional carrera de Bellas Artes con una materia específica de cine, subdividida a su vez en varios cursos, dictados por profesionales que actualmente trabajan en el medio. De lunes a miércoles se dicta el primero;  y los jueves y viernes, los cursos de cine.

Terraza de la Facultad de Lenguajes y Medios Audiovisuales. Foto: Juan Manuel Calvo.

Una de las cosas en las que se ha hecho hincapié en las primeras clases en las que se presentó la carrera, es la diferencia entre ésta licenciatura y el resto de las propuestas educativas cinematográficas en el país.  Porque mientras en otras escuelas de cine o licenciaturas se presta mucha atención al aspecto técnico y a una forma de enseñanza tradicional (profesor pasa a alumno conocimientos) en éste caso la idea es apuntar más a la creatividad, pero no desde un marco referencial impuesto, sino más desde la práctica libre. Más a la educación que a la enseñanza. Esa sería la diferencia esencial entre ésta licenciatura y otras propuestas educativas en cine.

En matemáticas, dicen, hay dos grandes escuelas respecto a la enseñanza, una opuesta a la otra: la primera, la americana, basa su planteo en un camino educacional que parte desde la práctica para a través de ella llegar al axioma; la segunda, la europea, basa su propuesta en un camino inverso, es decir, primero presentar al alumno el axioma para que luego lo aplique. Si hubiera que colocar a ésta nueva licenciatura en alguna de las dos, ésa sería la  primera. La IENBA (Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes)apuesta al aprendizaje a través de la experimentación. De ahí su particular forma de evaluar el rendimiento.

El cine tiene la extraña cualidad (quizás en las ciencias pasa un poco lo mismo) de convocar a su alrededor a gente con una buena dosis de espíritu aventurero y mucha iniciativa.  En parte la facultad es una construcción colectiva entre la UDELAR y el estudiantado. (Para el invierno, por ejemplo, muchos estudiantes debían traer leña para calentar la estufa.) Al ser un emprendimiento nuevo y sin ninguna referencia anterior en el país, la ayuda de los estudiantes se vuelve lógica y necesaria. Se han hecho ya algunas jornadas de integración para reacondicionar el lugar, que se encuentra actualmente en plena reforma y la mayor parte de sus instalaciones están a medio acabar.

Vista de la parte de atrás del antiguo parador. Foto: Juan Manuel Calvo.

Otra cualidad del cine es que, por suerte, reúne gente, oficios e intereses de todo tipo, creando ese tejido extraño en el que conviven armoniosamente un fletero y una directora de arte, en una simbiosis colectiva única. El cine es un arte que convoca la diversidad, donde se unen la tecnología con la manualidad, lo intelectual con la aventura. Por eso, el ambiente del cine es por lo general  muy heterogéneo.  Y la situación particular de ésta nueva licenciatura, las condiciones en las que se da, impulsan a su vez éstas características aún más. Porque acá no sólo se juntan liceales y jubilados, empresarios y cinéfilos, diseñadores gráficos y de moda, sino que además confluyen dos mundos bien distintos que hacen al Uruguay: el interior y la capital.  Así el viejo parador de un balneario perdido camino a Piriápolis se vuelve el epicentro de toda una nueva propuesta educativa y productiva. Todo se mezcla en las instalaciones del edificio, maestras con liceales, artistas plásticos con cineastas, dibujo con montaje, pintura con cámaras, profesionales formados en Europa, con autodidactas. Si es cierto que en éstas tierras hay un karma especial, éste caso viene a comprobar la regla.

Daniel Argente, uno de los impulsores de éste proyecto, opina que el hecho de trabajar en Piriápolis implica una descentralización doble: de Montevideo y de Maldonado, y “que se empieza a formar un polo de trabajo y de generación de contenidos, de movimiento de gente, que va a colaborar para que muchos de los jóvenes de la región se empiecen a volcar hacia otras opciones. Es una de las puntas que se está viendo a nivel cultural y social que puede favorecer la instalación de la Universidad, concretamente de ésta carrera, en éste lugar”.

Bibliografía:

* “Haciendo foco” Artículo de Gaceta.UR, año II, número 14, Junio de 2011. ISSN 1688-6739

Por Manuel Negreira.

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